Fui, por fin fui. Recorrí 5 km. en mi viejo landrover y llegué a la playa. Fui preparado, con caña. Botas. Ganas. Pero me quedé con las ganas: estaba muy fea el agua, negra, pardusca con troncitos de huiro, manchas de semilla de choros. No ví ni las luces de pescado. Pasó un lobo grande, mirándome, preguntándome, dónde están, los peces en algún lugar deben estar.
Lancé dos tipos de rapala pero nada. No importa, lo que se caza siempre vuelve. Chorlos de doble collar se refugian entre piedras negras. Changos de la Punta pasaban en su vehículo tipo Mad Max con redes atrás: con la llegada de la Semana Santa TODOS quieren pescado.
LLamé a un pescador en Chungungo y me dijo que abrieron por primera vez el área de manejo para que los socios cazaran pescado con harpón, pero todos salieron rápido. El agua estaba muy helada, insoportable, probablemente una "surgencia".
Está fuerte el sur, remece la casa. El sol está perdiendo la luz, hace frio. Hoy sacan el santo del pueblo, San José, de la iglesia y hacen una vuelta por el pueblo. Bailan bailes chinos. Fiesta y alegría y mucho vino.



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