Al lado sur de la playa las dunas cedieron al viento y hay una brecha de 50 metros donde entro por una puerta imaginaria. Entro caminando, saliendo de la playa y visito la zona de los conchales, donde vivían los indios, los changos y los conchales eran sus basurales. Es una zona azotada por el viento y se escucha el tintineo de los granos de arena en las conchas chicas de caracoles, blancas y casi dándose vuelta en el sur. Caminando entro en otro mundo, donde nunca se ve gente, con suerte hay un zorrito o unas bandurrias y con más suerte guanacos. Andan docenas, hay huellas frescas y huellas casi borradas. Los changos los cazaban con lanzas. Las puntas de lanza eran hechas con gran destreza y creatividad, de un quarzo bonito. Eran inteligente los indios: integraron la aerodinámica en sus proyectiles de piedra, formando la punta de flecha o de lanza como la ala de un avión, con curva y base plana. Así se lanzaba mejor y más lejos.
Cuesta encontrar las puntas. Voy con una vara de eucalipto, liviana, para no agacharme tanto...cada pedazo de cuarzo puede ser una punta de flecha. A veces encuentro el taller donde las hicieron y está sembrado con pedacitos de cuarzo. El viento entierra y desentierra las puntas. Todo el lugar es muy dinámico, de una extraña belleza muy pura. Hay pedazos de cerámica de jarros de barro que se quebraron; nunca encontré un jarro intacto pero si cerámica dibujada con rayas y puntos. Donde había un conchal grande no hay nada una semana después: el viento borra y crea y aparecen conchales donde antes había arena. Después años de búsqueda ahora tengo los ojos bien entrenados. Me encantan los conchales con harta conchas de loco o otros con conchas de choros, dando un aspecto azul al paisaje. Es dificíl que no encuentro nada, puede que ando horas y nada y de repente 3 puntas de flecha en un metro cuadrado...
Cansa la vista, indudablemente. Y hay que ir en días nublados, con sol más se cansa la vista. Lo mejor es ir después una lluvia: el cuarzo mojado se destaca y llama la atención. Las puntas más bonitas son de cristal de roca, transparente, preciosas, obras de arte muy antiguas. Y hay amuletas de piedra y dientes de tiburones grandes. Es como visitar otro planeta en el pasado, todo es antiguo, las rocas erosionadas, el paisaje desnudado, lo más elemental de la vida reducido en arena, viento y silencio.



Comentarios recientes
hace 2 semanas
hace 2 semanas
hace 2 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 3 meses