Karl Schmidt-Rotluff mandó una carta en nombre de "die Brücke" invitando Emil Nolde a juntarse como socio activo a la comunidad de artistas. Estamos en el
Temporales de color se llamaba la exposición y Nolde visitaba Dresden algunos meses al año por la enfermedad de su señora quien visitaba un sanatorio en las afueras de la ciudad.
De a poco Nolde se arrepentía de haberse juntado a la comunidad y prefería pintar en la soledad en vez de las sesiones organizadas por el grupo. El no aguantaba las miradas críticas a la obra recién creada y se retiró luego del grupo por las altercaciones artísticas y personales. Pero el beneficio era mutuo: Nolde aprendió el arte de grabar al agua fuerte como una forma nueva de expresarse y los otros pintores, sobre todo Schmidt-Rotluff, aprovecharon los buenos contactos que tenía Nolde con coleccionistas importantes en esta ciudad hanseática.
En su postura hacia su arte Nolde era muy parecido a van Gogh: muy pasional y emocional. Era víctima de serias dudas hacia sus pinturas y a veces destrozaba la pintura, insatisfecho con el resultado. Después se arrepentía y lo llamaba "la pérdida de la felicidad"
Se cambió a vivir en la isla Alsen y la mar vuelve a ser su tema principal. No hay presencia de humanos ni barcos en sus pinturas de este periodo. Los colores son autónomos y es muy moderno en su temática. Mark Rothko estudió bien a Nolde.



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