Siempre llegan. A veces en Marzo a veces en Junio pero ahora en Mayo. Las corvinas, este hermoso y noble pez con una silueta elegante; escamas grandes y firmes recubren su cuerpo. Vive especialmente en el cinturón de las aguas cercanas a la costa con fondos arenosos. Es un gran nadador y desafia con facilidad fuertes oleajes. Se mueve como vuelan los halcones: corazón primero. Una corvina grande, de 8 kilo para arriba es muy hermosa y tiene un color casi dorado con los flancos morados, las aletas y la cola anaranjadas y los ojos una ilusión de grandes profundidades con cardúmenes enormes de sardinas.
En los años noventa era común ver grandes pajaradas sobre el mar. Cientos de piqueros se dejaron caer encima las sardinas, salen a la superficie y retomaron el vuelo para luego dejarse caer de nuevo así creando un vórtice de aves con un orden que solo ellos entienden. Es un espectáculo impresionante. A veces llegan a mil aves formando una nube oscura, densa que vibra con vida y movimiento. Se agregan pelícanos, gaviotines, cormoranes, pingüinos y lobos marinos. Las pobres sardinas no tienen posibilidad de escape: arriba las aves y abajo las corvinas las cazan. Si el pescador tiene suerte la pajarada se vara en la playa y la corvina entra. He visto el agua hervir de tanta corvina cazando sardinas. El agua azulea de tanta vida, los cientos de aves, los lobos y los gritos de los gaviotines. Ya no se ve pajaradas tan grandes, con suerte una chica de 20 piqueros, un par de pelícanos, un cormorán. El motivo es que no hay sardinas. Las lanchas comerciales han sacado mucha sardina y las corvinas se adaptan y se alimentan con pulgas de mar, napes y semillas de choros.
He visto disminuir la pesca en la playa en los últimos 10 años. Entra menos y más chica. Las lanchas llegan muy cerca la costa y no respetan las 5 millas que corresponden a la pesca artesanal. Además pescan con explosivos y en la playa encuentro los cadáveres de las aves, los lobos marinos con el oído reventado.
Y todavía llegan, las corvinas que pican en los momentos menos esperados y después se arancan con una fuerza admirable. Entran con la marea llena y se concentran en los pozos cuando baja el mar. Se quedan hasta Septiembre, Octubre, se van y entran los lenguados.



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